Cómo plantar Orquídeas

Las orquídeas son un grupo de plantas exóticas conformada por más de 30.000 especies. Estas habitan en numerosos ambientes, desde bosques lluviosos hasta zonas áridas con altas temperaturas. Pueden ser encontradas además tipos silvestres para su cultivo al aire libre, y aquellos híbridos que son más adecuados para invernaderos.

Si bien las orquídeas en definitiva puede ser un desafío para los jardineros novatos, esto no impide que sus colores y formas llamen la atención de cualquiera. Por eso estos son algunos datos básicos para su cultivo.

Pasos para Sembrar Orquídeas

 Guía paso a paso de cómo plantar orquídeas

  1. Seleccionar la especie y maceta adecuada para la misma.

    Existen tantos tipos de orquídeas que primero es necesario hacer una investigación sobre cuál se adapta más a mis posibilidades y nivel de conocimiento en jardinería. Algunas necesitan una temperatura, humedad y riego distinto que otras o una mayor exigencia en sus cuidados.
    Seleccionado el tipo de orquídea que vamos a sembrar, sigue la tarea de seleccionar la clase de maceta donde serán sembradas. Las orquídeas son epifitas, en otras palabras, estas viven sobre los árboles, también sobre las rocas, por lo que sus raíces sufren al estar enterradas. Esto conlleva a que la mejor idea sea sembrarle en una maceta, y no en tu jardín o huerto.
    Puedes encontrar en tiendas especializadas macetas para orquídeas, que son macetas comunes pero con múltiples agujeros para que las raíces tengan respiración. Su tamaño suele ir de mediano a pequeño. Hay macetas de malla metálica, también de plástico transparente y de madera.

  2. Preparar la maceta con el sustrato

    Seleccionada la maceta, necesitamos asegurarnos de que esté bien desinfectada. El siguiente paso en rellenarla con sustrato con base de turba. Su composición varía de acuerdo al tipo, pero generalmente puede tener ingredientes como hojas secas, carbón vegetal, estopa de coco, corteza de árbol, musgo, entre otros, también es posible utilizar un sustrato universal de calidad rico en nutrientes.
    Un sustrato fino está recomendado para orquídeas como las Oncidium, Oncidiinae y aquellas de raíces pequeñas. Mientras que el sustrato medio lo está para orquídeas como las Phalaenopsis y Cattleya.  Uno grueso lo hace para las Cymbidium o de gran tamaño.

  3. Esparcir y fertilizar las semillas

    Es necesario esparcir las semillas de las orquídeas, y depositar algo de fertilizante. La fertilización debe producirse como máximo una vez al mes desde este momento. Porque excederse arriesgará que la planta queme sus raíces, y tampoco podrá florecer.
    Generalmente en otoño e invierno puede fertilizarse cada 15 días, pero todo dependerá de las condiciones climáticas de la región donde nos encontremos.

  4. Esperar a que se produzca la germinación

    La germinación tiene relación con los nutrientes a su disposición y con las temperaturas a las que esté expuesta. Debemos esperar que la orquídea germine, algo que puede tardar bastante por lo que se necesitará de paciencia.
    Las orquídeas son plantas tropicales, por lo que les gusta la iluminación y el aire. Deben ser ubicadas de forma que la luz que reciban sea indirecta, no directa porque podría quemarlas y no dar flores.

  5. Trasplante

    Cuando la planta tenga sus primeras hojas, será un indicativo de que es posible realizar el primer trasplante a otra maceta mayor. Para esto debes sacarla con cuidado y aprovechar para cortar las raíces que estén podridas o muertas.
    Antes de colocarla en la siguiente maceta podemos separar sus raíces en diferentes secciones para que ocupen todo el espacio posible en el nuevo recipiente. Mientras más madura estén, más cerca debe estar esa sección de la pared del contenedor. Después debemos cubrir con tierra y sustrato las raíces.
    El florecimiento de las orquídeas puede tardar entre 2 a 3 años.

Tipos y variedades

Hablar de los tipos y variedades de las orquídeas es complicado, porque lo hacemos de miles y miles. Su diversidad ha ayudado que se extienda por todo el mundo, logrando con ello que se encuentren en países en todos los continentes, como Turquía o México.

Pero ¿cuáles son las más comunes?

Orquídeas Phalaeonosis

Las Phalaeonosis es el tipo probablemente más popular y vendido en lo referente a orquídeas. Sus hermosas flores blancas con forma semejante a una mariposa, son representativas de las selvas tropicales en Asia. Este tipo de orquídea es fácil de reproducirse, tienen un talla largo y pueden brotar en estaciones como la primavera, el verano y el otoño. Hay más de 50 especies de este tipo de orquídea epífita.

Orquídeas Dendrobium

Estas orquídeas presentan flores dispersas que crecen en un tallo central. Pueden ser cultivadas en el exterior, siempre y cuando no haya un frío extremo. En el interior, no debe recibir la luz del sol de manera directa. Es originaria de países como Indonesia y Filipinas.

Orquídeas Cymbidium

Este tipo epífita tiene su origen en África, Australia y Asia tropical. Es muy famosa por su olor, así como por su apariencia de cera. Que sus flores sean tan duraderas, hace que sea una de las favoritas en las decoraciones interiores. Su floración acontece en las estaciones de otoño e invierno.

Orquídeas Cattleya

Las variedades de la Cattleya son originarias de América y el Caribe, siendo de hecho una de las primeras orquídeas que llegaron a Europa. Sus flores blancas y amarillas en compañía de labelos rojos son famosas. Son flores de colores vibrantes y una de las favoritas a nivel mundial. Ellas florecen en primavera y requieren de mucha luz solar para este propósito.

Orquídeas Vanda

Las Vanda provienen en cambio de la India, además de Asia tropical y Australia. Se trata de una orquídea monopodial aérea, en colores amarillo, blanco, azul o naranja. Tienen un gran tamaño y también son famosas como decoración de interiores. Son sencillas de cuidar y pueden florecer durante todo el año.

Orquídeas Oncidium

Estas orquídeas epífitas resaltan por sus flores amarillas y la gran cantidad de estas en las ramas. Al moverse con el viento dan la sensación de estar “bailando”, y es por ello que son conocidas también como “dama danzante”. Ellas pueden ser encontradas en México o Brasil, por igual en el estado de Florida en Estados Unidos.

Cuidados

Cuando tengamos a nuestras orquídeas florecidas, todavía hace falta ciertos cuidados cotidianos para mantenerlas sanas. No obstante, el nivel de cuidado dependerá, una vez más, de la resistencia que tenga su variante.  Aun así estas son algunos cuidados generales a considerar:

  • Regar solo necesario:

El riego depende de dónde esté la orquídea y cuál sea su especie, pero sea cual sea el caso es obligatorio que tengamos cuidado con no regarla en exceso. Hacerlo logrará que se llene de hongos. Por lo que conviene una buena iluminación y ventilación.

Para el riego puede usarse agua de lluvia, ya sea por pulverización o regado. Nunca debemos usar agua que sea tratada con cloro o del grifo.

  • Abonar preferiblemente con fórmulas orgánicas:

Las orquídeas no son parasitarias, no necesitan nutrientes excesivos para que puedan crecer y tampoco grandes cantidades de  abono. Aquellas mezclas son buenas cantidades de fosforo o potasio son las ideales, y esas que ayudan a la floración.

  • Cuidar de que reciban la iluminación ideal:

La luz necesita ser la exacta, una manera de detectar si está recibiendo mucha luz es verificar que sus hojas no estén resecas o quebradizas, tampoco amarillentas. Cuando el problema es la falta de luz, las hojas o bulbos tendrán un color verde muy intenso, también estos buscarán la luz.

El color adecuado para las hojas es uno cálido, también una señal de recibir la mejor iluminación es que la floración no se retrase.

Cómo podar orquídeas

La poda es indispensable en las orquídeas para la eliminación de las partes que estén muertas.  También con el propósito de conseguir una mejor floración. Para hacerlo es necesario usar tijeras bien afiladas y desinfectadas. Las tijeras pueden ser desinfectadas o con canela o con polvo de carbón.

Debemos podar según su estado deterioraron lo que son raíces u hojas, si ambas partes están dañadas, ambas pueden ser podadas.

Cómo podar las hojas

En el caso de las hojas, estas pueden tener un aspecto marchito o amarillento, también deben ser cortadas cuando tienen manchas negras porque podrían presentar algún tipo de enfermedad.

Dependiendo del tamaño de la mancha, puede quitarse parte de la hoja o la hoja por completo.

Cómo podar las raíces

Para las raíces, estas deben ser podadas cuando se realizan los trasplantes, que son muy comunes cuando de orquídeas se trata. Estos trasplantes ocurren en su periodo de reposo, y para identificarlas, solo hace falta guiarse por las raíces con un color marrón.

Cuando hayamos cortado, tenemos que desinfectar con canela o polvo de carbón. También dejar que las cicatrices descansen por uno o dos días sin regar. Esos primeros riegos necesitan ser con agua hervida, para que no tengan gérmenes que puedan ser absorbidos por las raíces.

Cómo trasplantar orquídeas

Cada 2 o 3 años las orquídeas necesitan ser trasplantadas, por lo que es un proceso bastante común. Pero la planta también da algunos indicios cuando esto es necesario. Por ejemplo, cuando a las raíces les falta espacio para crecer y por ello están muriendo, o cuando el sustrato se ha compactado de tal manera que no permite un buen drenaje.

Los trasplantes deben ser realizados después de su floración, cuando estén en letargo. Ello se puede hacer de la siguiente manera:

  • Humedecer el sustrato con ligereza: De esta forma las raíces saldrán con mejor facilidad.
  • Seleccionar un nuevo recipiente: Necesitas encontrar un mejor recipiente que se adapte a las necesidades actuales de la orquídea en cuanto a tamaño. Debe ser preparado, llenándolo con sustrato.
  • Podar las raíces: Es recomendable podar las raíces durante los trasplantes. Si esto es necesario no puede mojarse las heridas. Debe dejarse descansar.
  • Colocar la orquídea en su nuevo hogar: Para finalizar, debe depositarse en la nueva maceta. También puede agregarse el abono preferido.